¡No! Claro que no, zapallito.

domingo, 12 de agosto de 2012

Los nenes se pierden en la playa


Un nene se aleja de su familia. Sigue los restos de un cangrejo que arrastra una ola lenta. El sol fuerte lo encandila. Ya está, es ahora un pequeño idiota perdido a treinta metros de sus padres. Llora, no encuentra consuelo porque se cree de alguna forma desterrado de su familia. Un buen cristiano lo ve y le pregunta:
-¿Y tu mamá?-
El pequeño idiota responde mezclando involuntariamente mocos con lágrimas. El buen cristiano lo sube a sus hombros y empieza a aplaudir. La gente se contagia. Toda actividad queda suspendida unos instantes. Hay un pequeño idiota perdido sobre los hombros de un buen cristiano. Aplauden todos siguiendo el mismo ritmo. La madre aparece corriendo entre la multitud. El buen cristiano baja de sus hombros al pequeño idiota que no para de llorar y abraza a la madre. Está furioso, herido, marcado a fuego. La madre se siente bastante boluda. El reencuentro queda sellado por el aumento de la velocidad de los aplausos, y algún lagrimón orillero.

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