¡No! Claro que no, zapallito.

jueves, 16 de agosto de 2012

Preciosa


¡Arriba Preciosa! Está lloviendo, pero vamos a salir igual. Es este domingo. Nos faltan tres días nomás y tenemos que mejorar los últimos cincuenta metros. Tomá, te traje cubos de zanahoria. Se digiere mejor. Estás hinchada las pelotas de tanto balanceado, ¿no? ¡Ah! No te conté. Parece que el domingo viene. ¿Quién va a ser? ¡Ella! No me contó nadie. Yo dije en Facebook que corría, que estaban todos invitados y Ella puso me gusta y después escribió que iba a tratar de venir. Que caradura, ¿no? Venir después de todo este tiempo. Yo no le puse nada. No sé si quiero que venga. ¡Mirá como tenés ahí! ¿Otra vez te manchaste? ¿Donde está el cepillo? Es que también, mirá como están las paredes. ¿Para qué les pagamos a estos tipos? Y vamos a ver, Preciosa. Para mi que viene. Hay que sacarle por lo menos una cabeza al tarado ese. Ayer nos cruzamos saliendo para la pista, y ni lo miré. ¿Sabés qué? Bandida está gorda. Tres kilos arriba por lo menos. La vi correr y se le nota. Está pesada. Pero igual, nosotros tenemos que pensar en nosotros. A fondo, regulamos y a fondo. Más que nunca hay que concentrarse en la estrategia. Tenemos que lucirnos este domingo, Preciosa. Sacarle un cuerpo o dos a la gorda Bandida. ¿Te imaginás? Con Ella mirando. ¿Sabés qué, Preciosa? ¡Que venga! Que venga y que vea que se equivocó. No se qué le vio al tarado ese, pero el domingo le vamos a mostrar que se equivocó. Que se quedó con el perdedor. Si, que venga. Con tres kilos arriba la carrera es nuestra. ¿No, Preciosa? ¿No es cierto que la carrera es nuestra?

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