Ayrton, un chico de unos ocho años de edad, vive en una casa cerca
del centro. Su pieza está empapelada con decenas de dibujos de autos
famosos, modelos en los que triunfaron los mejores pilotos de la historia.
Ayrton, con su piyama de corredor de autos, aprovecha que sus padres gritan en
la cocina para robarle unos minutos a la hora de dormir. El pequeño se mete
debajo de la cama con una linterna y con su libro "Circuitos
Profesionales". Repasa mentalmente una y otra vez las pistas más importantes
del mundo. "Suzuka, Japón. Largada x 80 metros. Giro a la derecha x
43 grados... Río de Janeiro, atención con curva y contra curva, salida de la
recta a fondo x 225 metros... Mónaco. Largada. Cuidado con la Santa Devota a la
derecha. Subida complicada". Y así está, hasta que escucha que la puerta
de la cocina se abre y los gritos pasan al pasillo. Entonces sale de abajo de
la cama, apaga la linterna y se cubre con las sábanas. Su padre llega hasta la
entrada de su pieza. El pequeño se hace el dormido. Tiene el libro
abrazado al pecho. El padre suelta gritos e insultos mientras cierra la puerta.
El pequeño abre los ojos. Gracias a la luz de la noche que se filtra por la
persiana puede ver los dibujos pegados en la pared. Afuera siguen los
gritos. Apoya el libro en el suelo, se da vuelta para quedar de frente a
la pared y dice en voz muy baja "Bélgica, recta larga. Chicana a la
derecha. Curva abierta x 20 grados...". Así, durante un rato, hasta que
por fin se duerme.
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