La tarde está soleada. No se ve ni una nube en el
cielo. Por suerte, hay un viento suave que calma el calor del
caribe. Sobre la base de una impresionante pirámide, en los primeros
escalones, hay dos jóvenes sentados. Los dos tienen piel marrón y pelo
oscuro. Noble Guerrero es el grandote vestido con telas marrones
y adornos de plumas de colores y oro macizo. Es el que está más cerca de la gran cabeza de
serpiente hecha de piedra. El flaquito de taparrabos a su lado, es Hombre Común.
Ambos comparten una típica bebida local.
NOBLE GUERRERO: ¡Como pican éstas
plumas, che!
HOMBRE COMUN: Si, pero por lo menos te cubren del sol. Yo con ésta cosa...
(HC
pellizca el taparrabos como quejándose. Después bebe de la vasija roja. NG está demasiado ocupado en rascarse nerviosamente las rodillas)
Che, ¿cómo venís con lo del Juego Sagrado de
Pelota?
N.G.: Y… la verdad medio medio. A ver cómo
está eso.
(NG
señala la bebida. HC le alcanza la vasija)
H.C: ¿Por? ¿No te tenés mucha fe?
N.G.: No,
si que tengo. Sé que Dios Sol está de mi lado. Pero te da cagazo
¿viste? Soy muy bueno en el Juego Sagrado de Pelota y siento que voy a ganar...
(NG toma un trago)
¡Que bueno está!.. Y nada, que se yo... no sé si me quiero ir a Mundo Sagrado todavía.
Recién cumplí dieciséis Vueltas al Sol...
H.C.: Si, te entiendo.
(NG
le pasa la bebida a HC)
N.G.: No creo que me entiendas. Vos sos Hombre
Común.
H.C.: ¿Eso qué tiene que ver?
N.G.: Nada, no importa.
H.C.: No,
no, no. A ver, decime.
(HC
da un golpe de palma de mano contra un escalón sagrado)
¡Siempre lo mismo! ¡Nunca nadie respeta a
Hombre Común!
N.G.: ¿Y qué querés que haga? Yo no elegí ser Noble
Guerrero, ni que vos seas Hombre Común.
H.C.: No, ¡pero te encanta que sea así!
H.C.: No, ¡pero te encanta que sea así!
(HC señala acusadoramente a NG)
N.G.: Si, ¡claro!
(NG
hace gestos exagerados con sus brazos, en un despliegue de plumas y adornos de oro. Ensaya un tono irónico)
Me encanta tener que ir a pelear contra Águila en el Cielo cada Lluvia de
Verano. No sabés. ¡Me fascina! La verdad... ¿Sabés qué? Es muy fácil hablar siendo Hombre Común. Pero
tenés que ponerte en la piel de Noble Guerrero. Ahora, por ejemplo. ¿Si gano Partido
Sagrado? ¿Qué pasa si gano Partido Sagrado?
H.C.: ¡Te mandan a Mundo Sagrado!
(HC
dice esto agitando sus manos arriba y abajo con los dedos haciendo montoncitos)
¡¿Qué
mejor cosa que ganar Juego Sagrado de Pelota, e ir a Mundo
Sagrado de una?!
N.G: No sé. Yo no estoy tan seguro. Hubiese preferido tener una vida más tranquila. Ser Hombre Común.
(NG
peina las plumas que cuelgan de su codo izquierdo)
H.C.: Estás diciendo pavadas. Tomá.
(HC
Le alcanza la vasija a NG)
N.G.: No, en serio te digo. Hubiese sido mejor.
Nacés, aprendés a coser dos telas, a juntar plantas para la comida. y Chau. Después te vas a Mundo Eterno. No te complicás.
H.C.: Pará, pará, ¿vos en serio pensás que
ser Hombre Común es sólo eso?
N.G.: No te lo digo mal. ¡Pero no jodamos, Hombre
Comun! Se la pasan todo el día cosiendo Carteras para Recolección.
(HC
suelta un suspiro de fastidio y le da la espalda a NG. Mira hacia el lado del
Observatorio Lunar que sobresale de las copas de los árboles)
H.C.: ¡Sos increíble!
N.G.: ¿Qué? ¿Me vas a decir que no es así?
(HC
se da vuelta de pronto)
H.C: ¡¿Sabés lo que es mirar Juego Sagrado de Pelota desde afuera?! ¡¿Eh?! ¡¿Sabés lo que es eso, Noble Guerrero?!
(HC
grita furioso)
N.G.: ...
H.C: ¡¿Vos sabés lo que es que el Dios en la Tierra se meta en tu choza como si nada, y se lleve a tu hija para hacerle Primera Iniciación?! ¡¿Eh?!
(HC
está al borde del llanto)
¡¿Sabés lo que es vivir sabiendo que no vas a ir nunca a Mundo Sagrado?! ¡¿Eh?! ¡¿Sabés lo que es trabajar todo tu vida como Hombre Común?! ¡Toda tu vida como Hombre Común! ¡¿Y para qué?! ¡Para no ir nunca a Mundo Sagrado!
(HC
se inclina para adelante, se agarra la cara con las dos manos y colapsa en un
llanto rabioso. NG lo mira extrañado)
¡No sabés nada vos, Noble Guerrero! No sabés nada, de nada.
N.G: Perdoná, no quise...
(NG le apoya una mano en el hombro)
H.C.: ¡Salí!
(HC le da un manotazo a NG. Durante un rato largo permanecen los dos inmóviles en silencio. Al final, cuando HC se calma lo suficiente, NG junta
un poco de tierra que hay sobre el escalón sagrado y estira la mano hacia el lado de HC)
N.G.: Tomá.
(HC recibe
la tierra en la mano y se la esparce por la cara. Con el brazo barre las
lágrimas solidificadas que forman una especie de barro rojizo. Tiene los ojos
hinchados, pero está de nuevo en eje)
Perdoná, en serio. Estoy un poco
nervioso con todo esto del Juego Sagrado de Pelota…
H.C.: No pasa nada.
(HC
tiene algunos espasmos aislados)
N.G.: ¿En serio?
H.C.: Si, yo también estoy medio enroscado. Estoy con el tema
este de la Ofrenda a la Luna, y mi nena más chica que está por cumplir nueve
Vueltas al Sol...
(NG asiente con cara de comprensivo. HC tiene la cara cubierta de tierra.
Se acomoda el pelo y suspira fuerte)
En
fin.
N.G.: ...
H.C.: Bueno, tengo que ir yendo a la Recolección de Plantas Milagrosas.
N.G.: Si, yo voy para el Templo
del Dios Sol.
(Los dos jóvenes se ponen de pie)
H.C.: Dale.
N.G.: Y perdoná, che.
H.C.: En serio. No pasa nada.
(HC
y NG chocan los codos y arrancan para lados opuestos. NG gira la cabeza)
N.G.: Nos vemos después.
(HC
le responde con un gesto de la mano sin darse vuelta)
::Fin::
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