Emilio inició un curso de respiración y dice que
está muy feliz porque no se sabe bien que cosa. Nunca nadie llega a esa parte del relato, ya que
todos lo interrumpen para preguntarle cómo es el lugar dónde practica el
taller, cuánto sale, cuánto tiempo dura, si pertenece
a una nueva religión y sino le parece que el lugar tiene una dinámica sectaria.
Últimamente Emilio está re angustiado, porque cree
que la felicidad sino puede ser dicha no es tan feliz. Así que a veces, y aunque sabe que está respirando
peor, se toma la licencia de faltar al curso y va a la plaza; a ver si alguna paloma, chica o anciano puede
escucharle su felicidad como debe ser, sin interrupciones.
Por Nicolás Carmen
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