¿El mejor de
todos? El coliseo de acá, ¡sin dudas! Y... te tratan bien. Tenés tu propio
lugar, te dan agua limpia, uvas, podés elegir tus putas. Mirá, yo recorrí
la República y te puedo decir que los otros Coliseos, no son ni la cuarta parte
del de acá. No son sólo las instalaciones. Tiene que ver también con cómo está visto el oficio acá en Roma. Lo que significa ¿Entendés? Hay otra mirada
sobre el gladiador.
Acá el gladiador es un artista. Pero que no es un maricón como todos los artistas, que son maricones. ¡No! Es un artista con huevos. ¡Si, señor! En cambio, te vas dos ciudades para el Sur y ya hay más prejucios, te miran de reojo. Viste como es en los pueblos... Y después, no lo digo de chupamedia, jajaja, -esto no lo publiques que después se me enojan en otros lado- pero el público de Roma es especial. No hay con que darle.
Vas llegando a la arena y ya te das cuenta. Yo la última vez que pelié en el Coliseo, vine caminando porque estaba todo hecho un quilombo, corte de acá, protesta de allá, y dije a la mierda, vamo a pata. Estaba mi esposa, la nena, y los dos negros, que si no me equivoco los habíamos comprado esa misma semana. Y ni bien salimos a la calle, ya me reconoce uno: "!Eh, Rumus!". Y mirá que yo no estaba vestido de gladiador. Y bueno, lo saludo, que se yo. Aparece otro. "Hola, amigo". Otro. ¡Otro! y así, ¿viste? Y se empieza a hacer tumulto. Todos gritando. Una locura.
En eso, veo que mi señora se adelanta con la nena y el negro más lastimado, y yo me quedo saludando al lado del otro negrito, que creo que le dio medio pánico escénico porque se me acurrucaba contra la pierna. Que cagón salió el negro ese, me vendieron cualquier cosa. Me dijeron que aguantaba el frío y que iba para adelante como un tigre. ¡Pero bue! Entonces la gente me gritaba, que se yo, ¡me pedían que les haga el "saludito"!, que justamente lo había inventado la primera vez que estuve en Roma. Y yo les hacía el "saludito"y ellos gritaban. ¡Un descontrol! ¡En una de esas siento que alguien me manotea el ganso! ¡Eso es Roma! ¡Que un desconocido se emocione tanto que te manotee el ganso en plena calle!
La verdad conmueve, es muy fuerte, es muy fuerte Roma... (se le corta la voz y agacha la cabeza)... Pará, dame un segundo... (no se puede controlar y lloriquea)... y si...¿qué querés?... me emociono, pero porque uno viene laburando hace mil años, y no en todos lados se valora así lo que uno hace. Hay mucho sacrificio atrás de esto. Y cuando peliás en Roma sentís que vale la pena. Se te cruza todo por la cabeza, desde que te cagabas a trompadas con tus hermanos, hasta la última vez que asesinaste frente a una multitud y si, la verdad que emociona. Perdón... no quería...
(Uno de los esclavos que presencia la entrevista se acerca temblando hasta donde está el héroe y le alcanza un pañuelo. Rumus se lo arranca de la mano y el esclavo vuelve corriendo hasta su lugar en la pared). Ya veo que el título queda "Los gladiadores también lloran" (se ríe con su voz grave). Mirá que te busco y te mato (se vuelve a reir. Pero de inmediato se pone serio y me señala con el dedo. Yo me tengo que contener el vómito. Cuando termina de amenazarme y se levanta para ir afuera a refrescarse. Aprovecho para pedirle al esclavo más uvas y un poco de vino para los dos).
Acá el gladiador es un artista. Pero que no es un maricón como todos los artistas, que son maricones. ¡No! Es un artista con huevos. ¡Si, señor! En cambio, te vas dos ciudades para el Sur y ya hay más prejucios, te miran de reojo. Viste como es en los pueblos... Y después, no lo digo de chupamedia, jajaja, -esto no lo publiques que después se me enojan en otros lado- pero el público de Roma es especial. No hay con que darle.
Vas llegando a la arena y ya te das cuenta. Yo la última vez que pelié en el Coliseo, vine caminando porque estaba todo hecho un quilombo, corte de acá, protesta de allá, y dije a la mierda, vamo a pata. Estaba mi esposa, la nena, y los dos negros, que si no me equivoco los habíamos comprado esa misma semana. Y ni bien salimos a la calle, ya me reconoce uno: "!Eh, Rumus!". Y mirá que yo no estaba vestido de gladiador. Y bueno, lo saludo, que se yo. Aparece otro. "Hola, amigo". Otro. ¡Otro! y así, ¿viste? Y se empieza a hacer tumulto. Todos gritando. Una locura.
En eso, veo que mi señora se adelanta con la nena y el negro más lastimado, y yo me quedo saludando al lado del otro negrito, que creo que le dio medio pánico escénico porque se me acurrucaba contra la pierna. Que cagón salió el negro ese, me vendieron cualquier cosa. Me dijeron que aguantaba el frío y que iba para adelante como un tigre. ¡Pero bue! Entonces la gente me gritaba, que se yo, ¡me pedían que les haga el "saludito"!, que justamente lo había inventado la primera vez que estuve en Roma. Y yo les hacía el "saludito"y ellos gritaban. ¡Un descontrol! ¡En una de esas siento que alguien me manotea el ganso! ¡Eso es Roma! ¡Que un desconocido se emocione tanto que te manotee el ganso en plena calle!
La verdad conmueve, es muy fuerte, es muy fuerte Roma... (se le corta la voz y agacha la cabeza)... Pará, dame un segundo... (no se puede controlar y lloriquea)... y si...¿qué querés?... me emociono, pero porque uno viene laburando hace mil años, y no en todos lados se valora así lo que uno hace. Hay mucho sacrificio atrás de esto. Y cuando peliás en Roma sentís que vale la pena. Se te cruza todo por la cabeza, desde que te cagabas a trompadas con tus hermanos, hasta la última vez que asesinaste frente a una multitud y si, la verdad que emociona. Perdón... no quería...
(Uno de los esclavos que presencia la entrevista se acerca temblando hasta donde está el héroe y le alcanza un pañuelo. Rumus se lo arranca de la mano y el esclavo vuelve corriendo hasta su lugar en la pared). Ya veo que el título queda "Los gladiadores también lloran" (se ríe con su voz grave). Mirá que te busco y te mato (se vuelve a reir. Pero de inmediato se pone serio y me señala con el dedo. Yo me tengo que contener el vómito. Cuando termina de amenazarme y se levanta para ir afuera a refrescarse. Aprovecho para pedirle al esclavo más uvas y un poco de vino para los dos).
(...)
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